
El desafío
Hälsinge Linneväveri es una pequeña tejeduría artesanal con telares RUTI que produce manteles, toallas, caminos de mesa y servilletas de lino. Toda la información de producción — recetas, datos de hilos, cálculos — existía en notas de tejido escritas a mano y cuadernos. Los nuevos productos requerían que los tejedores experimentados recordaran la configuración de memoria.
La solución
Construimos un sistema de control de producción basado en web que digitalizó toda la tejeduría — desde el registro de artículos y recetas hasta los cálculos de costes y las órdenes de fabricación. Los datos existentes se importaron desde Excel/CSV y notas de tejido manuscritas.
Funcionalidades
Registro de artículos
Todos los productos vendibles: manteles, toallas, caminos de mesa, servilletas con precios y dimensiones.
Receta / Montaje
Información técnica por artículo: rueda de trinquete, peine, tarjeta perforada, división de urdimbre — todo lo necesario para configurar un telar.
Catálogo de materiales e hilos
Balance de inventario, proveedores, valores NeB y Tex para todos los hilos.
Cálculo de costes
Cálculo automático: hilo + montaje + tejido + costes fijos = coste unitario.
Control de versiones
Seguimiento de todos los cambios en recetas — quién, qué, cuándo. Sin incertidumbre sobre la versión correcta.
Órdenes de fabricación
Flujo de producción desde la planificación hasta el producto terminado con seguimiento de estado.
Digitalización de datos históricos
Una parte fundamental del proyecto fue digitalizar el conocimiento existente: notas de tejido manuscritas de cuadernos, archivos Excel con inventario y precios, y conocimiento oral de tejedores experimentados. Todo se importó y estructuró en el sistema para que el conocimiento se preserve — independientemente de quién opere el telar.
Resultados
La planificación en papel fue completamente reemplazada. Los tiempos de cambio se hicieron visibles y se redujeron un 20 %. La precisión de entrega aumentó del 85 % al 96 %. Los nuevos tejedores pueden configurar un telar de forma independiente gracias a las recetas digitales — antes, la formación tardaba meses.